domingo, 4 de septiembre de 2011

Kalki 2


II.
                Kalki había nacido en la ciudad de México 2 décadas antes de la gran guerra. Había sido criado por sus padres en una muy ferviente tradición católica, siempre creyendo en Jesucristo y respetando las leyes del Señor, sin embargo, siempre se vio inmerso en cuestiones filosóficas, existenciales  y hasta esotéricas. El misticismo siempre había sido su compañero, pues aún en las enseñanzas de Jesucristo descubría mensajes secretos que le hablan de sí mismo y de Dios. Sus padres lo tomaban como algo indefenso y solo curioso, sin embargo no siempre estuvieron de acuerdo con los caminos que su hijo había tomado. La música, uno de los más bellos dones que le fue otorgado, logró ser motivo de discusión entre estos. Los padres no aceptaban la idea de su hijo estudiando en el conservatorio de música. Una muy arraigada tradición en la familia ataba al joven a estudiar una carrera que no le haría feliz, y es que, hijo, tras hijo era obligado a estudiar leyes y economía.
                Cada vez que sonidos eran producidos en una flauta a través del labio de Kalki, una sensación de armonía, tranquilidad y éxtasis invadía al oyente. El talento en el joven era más que audible y su amor por la música muy grande como para ser extinto fácilmente. De modo que un día sin despedirse y sin voltear atrás escapo del yugo de sus padres para no volver a saber nunca más de ellos. Tras unos años de estudio en el conservatorio de la Ciudad de México, un gran terremoto como nunca se vió, golpeó la Ciudad de México destruyendo todo a su paso. El país había quedado devastado, incomunicado y se sumía en la anarquía. Kalkí huía de los rumores de intervención de ejércitos extranjeros para controlar la situación política interna. Esto significaba un gran peligro de guerra y de la imposición de un gobierno autoritarista que podría arremeter contra los ideales liberalistas del joven Kalki. En un arranque de valor huyó de México y un largo viaje a través de las selvas y los ríos lo llevó a Brasil y a una tribu muy antigua. En este lugar le había sido revelado en un ritual en el que él había entrado en estado de trance, que su alma había sido enviada para cambiar el rumbo de la vida en ese planeta. Toda la revelación  había sido demasiado fuerte, de modo que huyo de dicho pensamiento, y se negó a creer en su destino. Había rechazado su propia condición. Así huyó nuevamente a Venezuela. Al poco tiempo, la Gran Guerra estalló y en cuestión de semanas se detonaron las bombas atómicas alrededor del planeta que aniquilaron a gran parte de la población. Venezuela fue tomada por el Gobierno Mundial recién establecido y Kalki se vió obligado nuevamente a huir a la selva del Amazonas. Cuando el Gobierno Mundial perdió Venezuela  contra los rebeldes y se instauro el Gobierno de Oposición Kalki se hallaba incomunicado y en un largo camino sin rumbo que lo había llevado al lago en el bosque a las faldas de la Cordillera de los Andes. Ahí había sido contactado por el líder de una vieja comunidad instaurada en el lago Titicaca. Se le había explicado que las estrellas señalaban un portal y la aparición de Kalki ese mismo día en el lago. El sería el libertador de la humanidad en la última batalla que ocurriría en el planeta. El estaba destinado a ser el líder enviado de las estrellas para derrocar al siniestro Gobierno Mundial.                 
                -El cuerpo no es el motor, tan solo es el caparazón. Lo real es aquello que no se ve. Lo que si podemos ver tan solo es ilusión.- decía Kalki frente a algunos jóvenes a quienes ahora instruía.
                -Entonces, ¿las mentes en las ciudades son controladas por mentiras que el Gobierno Mundial les ha hecho creer? – preguntaba una confusa voz.
                -No solo en las ciudades. Nuestros ojos mienten y nos hacen concebir ideas falsas en nuestra mente. El ojo solo percibe un rango limitado de frecuencias, más no todas. Para eso están los demás sentidos, para tener una percepción completa. Los ojos fabrican la ilusión para la mente. Por eso necesitamos desarrollar el sexto sentido que nos permite percibir frecuencias más elevadas y conocer planos y verdades superiores. El tercer ojo no nos miente. Es aquel que ve a través de la conciencia superior del universo. Es el que ve la verdad. El que percibe lo espiritual en vez de lo material. Lo material es transformable e ilusorio. El alma es lo único real. Es el motor, no el caparazón. Y es capaz de existir aun sin el.-  respondía Kalki con plena serenidad.
                Dicho estás palabras se levanto de su posición Kundalini, dío unas palabras más y despidió a sus aprendices. Dando media vuelta caminó hacia el mismo hombre que le había hablado en el lago.
                -Cada día se acerca más el momento, no estarán listos a tiempo todos. Me temo que algunos tendrán que quedarse con el planeta. Las armas e implantes espirituales que el Gobierno Mundial utilizó en las últimas generaciones realmente han bloqueado su capacidad de conexión con el universo y la vibración original.- dijo tristemente Kalki.
                -La voluntad del universo se ha de cumplir.- finalizó el Maestro.
                Alrededor de una hoguera se comenzaban a sentar los jóvenes de la comunidad mientras unas hermosas jóvenes  tocaban instrumentos, danzaban y cantaban en agradecimiento a la tierra. La mirada de Kalki se perdía en una hermosa joven que tocaba el pandero  de manera rítmica mientras entonaba una espiritual melodía. Ella no era alta, delgada con un cuerpo como moldeado por finos artesanos, largo cabello castaño que en ocasiones cubría su bello, y terso rostro,  profundos y hermosos ojos café oscuro que hacían viajar la mente del joven.
                Al terminar el ritual la chica se acerco rápidamente a Kalki y ambos fueron a un templo muy bello en donde se sentaron de frente y en posición de Kundalini. Sus mentes se conectaron y tras unos minutos el joven cayó desmayado al suelo…

Kalki 1


Kalki
Los últimos días de Piscis
I.
El bosque había enmudecido y las tinieblas comenzaban a agruparse alrededor de las montañas.  A la distancia yacía el brillante disco solar perdiendo todo fulgor y dominio sobre los planos terrestres que iluminaba. Las estrellas brillaban con su eterno parpadear sobre las copas de los arboles. La humedad de la noche se comenzaba a sentir en este extraño lugar, cada vez más y más fría.
                Sentado, al borde de un tranquilo lago, yacía el hombre de los cielos, con su flauta sobre su regazo. Su mirada se perdía en el oscuro horizonte, con unos pensamientos reflexivos que habrían de ser el destino de muchos seres en existencia. Su meditación se había interrumpido por el sonido de unos pasos a la distancia, los mismos que nadie más hubiera  sido capaz de percibir con el silbido del viento. Atentamente se había dispuesto a escuchar y distinguir la fuente de los pasos, pero el misterio lo absorbía dado su actual ubicación. No se encontraba en una ciudad ni en un pueblo. El lugar era un remoto bosque a las faldas de los Andes. Su travesía de vida lo había llevado a ese punto, muchos kilómetros lejos de su país natal, con nada en el salvo su flauta y la túnica extraña que portaba.
                Los pasos cada vez se escuchaban más cerca de él y su respiración se aceleraba. Miles de pensamientos invadían su pensamiento. En su camino había dejado enemigos, algunos de palabras y otros muy poderosos. Aquellos que dominaban el régimen ahora impuesto sobre la raza humana eran de los más temibles por su atroz hambre de sangre y violencia. No había bastado con detonar varias bombas atómicas contra sus pueblos, ahora también habían impuesto una esclavización y un control total sobre los humanos que habían permanecido en las ciudades sobrevivientes arrebatándoles todo rastro de libertad que en ellos se pudo albergar. No podían pensar, actuar, manifestar, expresar, luchar ni hablar en contra del dominio mundial. No podían negarse cuando se les daba una orden por más vil y maliciosa que esta fuere. Su Gobierno controlaba hasta sus mentes, al grado que los sobrevivientes habían dejado de luchar y entregaron sus vidas a cambio de una gran farsa y mentira. Cuando llegó el momento de la imposición de los números de serie dentro del cuerpo de los hombres, él había huido, su lucha había parecido una derrota. Las autoridades ahora obligaban a la introducción de un microchip dentro del cuerpo de los hombres, cuando antes se habían pronunciado en contra de este método de control de población. La televisión decía muchas mentiras con respecto a lo que realmente ocurría en el mundo. La desinformación y el miedo obligaron a muchos a aceptar este método. Así fue como los habían dominado. Los que huyeron de las ciudades como él, habían sido perseguidos hasta el cansancio por el Gobierno Mundial, pero América del Sur los había recibido con los brazos abiertos. El Gobierno de Oposición gobernaba lo que aún existía en el continente;  Brasil, parte de Venezuela, la parte sur de Colombia, algún territorio de Perú, Paraguay, la mitad de Bolivia y algunos restos de Argentina. Muchas ciudades y países habían quedado sumergidos tras los efectos de las bombas atómicas y de hidrógeno detonadas en la guerra anterior. Las lluvias tóxicas no cesaban, el calentamiento en el planeta ascendió varios grados en cuestión de días, los polos se derritieron casi completamente. La destrucción había sido mortal tras los terremotos tan fuentes que vinieron tras el acomodo de las placas tectónicas después de las diversas detonaciones de bombas asesinas en el mundo. El mundo era un caos, pero con el advenimiento del tiempo y la aniquilación de más de la mitad de la población mundial, el planeta se restableció a sí mismo. Ahora los cielos eran limpios, y la naturaleza se volvía a apoderar de la faz de la tierra.
                -Ha de perdonar la espera sublime Maestro, pero después de la guerra el eje terrestre quedo modificado y los cálculos  estelares se nos dificultaron. Pero todo ha sido reajustado. Estamos listos.
                Una voz familiar le había hablado con mucha seguridad en sus palabras. Lo extraño era que él mismo no sabía a qué se refería aquel extraño con su mensaje.
                -Creo que has cometido un error, yo no soy ningún maestro.- respondió firmemente.
                -Me temo que no es así. Maestro Kalki, he venido a ayudarle a despertar. Su largo camino hasta aquí ha sido predestinado por el universo y la ayuda de seres y conciencias superiores.
                En ese momento comenzó a sentir un extraño calor dentro de su pecho. Su mente se comenzaba a dividir y muchas dudas arremetían contra su cerebro y conciencia. Todo era confuso, pero a la vez tan claro. Los indígenas de las amazonas no se habían equivocado. Mucho menos el chamán maya, ni el brujo guatemalteco, ni la tarotista de la ahora sumergida ciudad de México. Todos se lo habían dicho, pero él se había negado a creer. . . Su vida estaba predestinada a cambiar el rumbo de la humanidad.

Kalki

Que onda? 
Soy Ganesh y este es mi nuevo Blog. En el publicaré cuanta jalada y media se me ocurra y desee compartir.
Para iniciar este blog traigo una historia sobre el amor en tiempos de la era de piscis y las dificultades que conlleva ser un profeta del universo.
Una historia medio jalada pero espero y a alguien le entretenga aunque sea un rato . . . 


Sin más un saludo y abrazo a todo a quien llegue a leer esto. 


B I E N V E N I D O